Allanando el camino de la resiliencia para los agricultores peruanos

El año pasado, TFT anunció un nuevo proyecto en Tocache, Perú. Ahora se espera que el trabajo comience a transformar las vidas de los pequeños agricultores en la región con nuestro miembro Grupo Palmas y sus proveedores.

San Martín, Perú – El aceite de palma es esencial para los pequeños agricultores en Tocache, en la región San Martín de Perú. Proporciona un estilo de vida, pero muchos de los que lo producen carecen de acceso a servicios básicos, tienen un conocimiento limitado de la buena administración de las fincas y enfrentan otros desafíos diarios. A principios del año pasado, TFT, junto con el Grupo Palmas y Nestlé, ambos miembros de TFT, lanzaron un proyecto para comprender los desafíos que enfrentan los pequeños agricultores que abastecen al Grupo Palmas. Ahora, el trabajo para transformar sus medios de vida está listo para comenzar.

De la coca a la palma

El aceite de palma llegó a Tocache en San Martín, a fines de los años 70’. Pero durante varios años, la coca, el derivado clave en la producción de cocaína, fue cultivada por los agricultores de la región y el terrorismo asolaba la zona. En su apogeo, se estimó que había alrededor de 18 mil hectáreas de coca cultivadas en la región. Debido a esta inestabilidad, muchos agricultores y sus familias huyeron y abandonaron sus tierras.

Desde entonces, la palma aceitera y el cacao se han hecho cargo, debido a la erradicación de la coca a gran escala y la promoción de estas alternativas. San Martín es ahora el mayor productor de palma aceitera en Perú, con el 62 % de la producción del país. Hoy, el 68 % de la zona de estudio está dedicada al cultivo de palma, la producción de drogas y el tráfico ha disminuido. Según reportes oficiales, en 2016, solo se cultivaron alrededor de 77 hectáreas de coca.

Pero para los pequeños agricultores que han decidido quedarse en Tocache, la afluencia de aceite de palma ha traído nuevos desafíos y oportunidades. Trabajando en estrecha colaboración con la iniciativa Cadenas Productivas del Grupo Palmas, el programa Rurality de TFT, llevó a cabo un estudio reciente con 48 pequeños agricultores, denominado Diagnóstico de Dinámica Rural (DDR), que encontró que el aceite de palma proporciona al 54 % de los agricultores su principal fuente de ingresos. Sin embargo, muchos agricultores también tienen bajos índices de producción de palma, carecen de acceso a agua limpia y potable, y tienen un conocimiento limitado de la buena gestión de la granja, entre otras cosas.

Para dar un ejemplo, el estudio descubrió que muchos agricultores producen cacao como producto secundario, de hecho, San Martín es la zona con mayor área productora de cacao en todo el país, y representa casi la mitad de la producción total del Perú. Si bien esto puede proporcionar una forma de obtener ingresos adicionales, con frecuencia se encontró que un manejo deficiente de los cultivos socava la producción.

Convertir estos desafíos en oportunidades es el objetivo del proyecto Rurality de TFT en Tocache, que colaborará con el Grupo Palmas y su iniciativa de Cadenas Productivas, que se lanzó para aumentar la sostenibilidad y la transparencia entre los pequeños agricultores, así como para aumentar la productividad y los ingresos de los agricultores que trabajan en la cadena de suministro de aceite de palma de la empresa.

Aceite de palma se ha tranformado en un cultivo importante para pequeños agricultores en la region. Aquí un agricultor está recibiendo una formación técnica.

Trayendo resiliencia y medios de vida

“Rurality tiene como objetivo resaltar el espíritu empresarial que creemos que todos los agricultores tienen”, explicó Bruno Montesinos, oficial de campo del proyecto Rurality en TFT. “Al ayudar a los agricultores a diversificar sus cultivos, mejorar sus prácticas agrícolas y forjar mejores conexiones en la cadena de suministro, nuestro objetivo es hacer que los agricultores sean más resilientes y mejorar sus medios de vida”.

En Tocache, esto significará capacitar a los agricultores para mejorar la gestión de sus fincas y sus cultivos de palma. También encontrar posibles vías para que por ejemplo utilicen subproductos de cacao que podrían aumentar los rendimientos y los ingresos simultáneamente. Un agricultor de Uchiza, cuyo principal ingreso es el cacao, expresó interés en aprender a crear fertilizantes orgánicos para sus cultivos. Apoyar a los agricultores de esta manera es clave para la iniciativa.

“Otro punto crítico es la salud de los agricultores”, continuó Bruno. Muchos agricultores queman los plásticos de los pesticidas o contenedores de fertilizantes en sus granjas, mientras que de los agricultores entrevistados durante el DDR más de dos tercios no tienen acceso a agua potable. Un agricultor del distrito de Pólvora explicó que hubo dos casos en que los aplicadores de plaguicidas, fueron envenenados después de usar un producto prohibido para plagas: “Comenzaron a vomitar después de aplicarlo. Solo utilizaron un trozo de tela para cubrir sus bocas cuando trabajaban”.

“Exploraremos estos problemas con los agricultores y discutiremos cómo pueden cambiar sus prácticas a medida que avanza el proyecto”, agregó Bruno. El uso de equipos de protección personal por parte de pequeños productores es un desafió común en el mundo rural.

La visión de Rurality y Grupo Palmas para la región también abarca el entorno natural, y el trabajo con los agricultores para preservarlo. Muchos agricultores en la región no son conscientes de la importancia de preservar los bosques. El trabajo de base de TFT ha identificado importantes áreas de bosques con alto contenido de carbono y alto valor de conservación, como el cercano Parque Nacional Cordillera Azul. “Trabajar con los agricultores y el Grupo Palmas para cambiar las prácticas y las percepciones podría ofrecer una manera de proteger esto”, dijo Bruno.

Muchos agricultores también tienen aguajales o palmeras de pantano, en sus tierras, pero desconocen su importancia para la disponibilidad de agua, y como reserva de carbono. Un agricultor de Loboyacu explicó que dos años antes una parte del área solía ser aguajal, pero ella y otros agricultores la cortaron para plantar palma de aceite. “Todavía tenemos cinco hectáreas más para cortar”, dijo a los oficiales de campo de Rurality.

En última instancia, el proyecto apunta a generar cambios a escala para la mayor cantidad posible de agricultores dentro de la cadena de suministro del Grupo Palmas y luego ampliar el alcance para transformar vidas en toda la región. “Es mucho trabajo, pero nosotros, y los agricultores con los que hemos hablado, estamos motivados para comenzar. Esperamos ver un gran progreso “, dijo Bruno.

Los aguajales se encuentran en muchas fincas de la región.